
desechando los aromas del recuerdo,
me perfumaré de flores
que avivan las letras de mis versos.
Me vestiré de primavera atardecida
desenredando los nudos de mi pelo
que con fuerza golpea el viento
cuando se alza acariciar mi aliento.
Los silbidos de lenguaje mudo
engalanan mis oídos
haciendo eterno su ruido
e infinito mis sentidos.
Al anochecer me desvestirán las estrellas
para acariciar mi cuerpo
me abrazaré a su sombra
hasta quedar dormida por completo.